Mar 27 May 2008
Si Satán tuviera una banda de blues… sería esta!
Publicado por Alex en Crónicas de conciertos
Y si el mundo fuese justo, este tipo debería tener un lugar en el Olimpo de los guitarristas…
No me voy a perder en los detalles ni a rebuscar hilos sueltos, en la organización de un concierto siempre los hay, pero si vamos a escuchar música, (que es a lo que se debería ir a los conciertos), todo lo demás pasa a la categoría de cotilleo.
Pocos músicos de blues generan la expectativa que el Señor Eric Sardinas despierta en los que integramos su “secta” particular, y eso se respira en el aire de sus shows.
Barcelona ya tenía ganas de volver a encontrarse con el después de dos años, la Sala Bikini ofreció su lucido espacio y el lo aprovecho muy bien. Como era de esperar presentó canciones de su nuevo cd lanzado en febrero de este año en los EEUU y ya disponible en el resto del mundo, “Eric sardinas & Big Motor”, como “Ride”, el impresionante “As the crow flies” o una versión acústica del emotivo “Gone to Memphis” interpretado con la banda literalmente a sus pies con el que creó una magia difícil de contar, paseo a su entregado público por sus temas de siempre y sorprendió con una versión soberbia y a flor de piel de uno de los temas de “Devil’s Train”, un nostálgico “8 Goin’ South” que tocó solo, desenchufado, a viva voz, parado justo al borde del escenario y casi susurrado al oído de cada uno de los que estábamos allí hipnotizados, sin respirar y sin parpadear. Creo que hasta los heavy’s de la ultima fila se emocionaron!
No se guardó nada, paseo entre la gente con su Dobro, camino por la barra del bar, sudó a litros y ofrendo a su público, como cada vez, dos horas y media de gasolina para los sentidos y la emoción.
Después del show dió mas de si mismo, saludos, fotos y autógrafos hasta que el último de sus fans se fue a casa. Te vas de allí con la sensación de que Eric Sardinas se merece más del pervertido y desagradecido mundo de la música…
Pero cuando estas con él, lo conoces, lo observas y lo ves moverse con soltura felina entre los dos mundos, el de los simples mortales y el de las estrellas de rock, te das cuenta que las cosas simplemente son como deben ser. A él le interesan poco los ranking’s, las portadas, las marquesinas, él es de las personas más exitosas que conocí jamás, vive como le gusta, come de lo que ama, muestra lo que siente y para ello paga los precios que hay que pagar.
Si el Diablo le ha comprado el alma ha de habérsela pagado muy, muy cara…
Daniela Pessatti
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Mayo 28th, 2008 at 9:15 pm
Una descripción perfecta de este “pedazo de monstruo”. Quien no lo ha visto en directo, no puede entenderlo.
Fantástica.